Curso Mediador prevencion malos tratos y violencia de genero - Guia Didactica from Animacion, Servicios Educativos y Tiempo Libre
Manual del Curso de Mediador Social en prevencion de malos tratos y violencia de genero from Animacion, Servicios Educativos y Tiempo Libre
Curso a distancia:
MEDIADOR/A SOCIAL EN PREVENCION DE MALOS TRATOS 
Y VIOLENCIA DE GENERO
 
Duración: 200 horas. Un año para realizarlo, sin tiempo mínimo.
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MATRICULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA acreditativo, con nº de horas, contenidos desglosados y calificacion


DESTINATARIOS:

Trabajador Social, Pedagogo, Educador Social, Educador de Calle, TASOC, TISOC, Mediador Social, Dinamizador Juvenil, Mediador Juvenil, Animador Sociocultural, Educador Familiar, Profesorado, Monitor de Campamento, Monitor de Ludoteca, Dinamizador Cultural, Monitor de Discapacitados, Monitor de Granja Escuela, Tecnico Casa de Juventud, Tecnico de Informacion Juvenil, Formador de Formadores, Tecnico en Integracion Social, Educador Social, Educador Infantil, Tecnico en Jardin de Infancia, Educador Centro de Acogida, Terapeuta, Orientador Educativo, Mediador Juvenil, Educador Sexual, Monitor de Tiempo Libre, Tecnico de participacion social, Mediadores Sociales, Experto en reinsercion de expresidiarios, Trabajador Familiar, Tecnico social de soporte a trabajadores inmigrantes, Monitor de comedor escolar, Dinamizador de actividades extraescolares, Asistente especializado en atencion a la mujer, Gestor de entidades no lucrativas, Orientador Profesional, Insertor laboral, Cuidador, Ludotecario, Educador ambiental, Logopeda, Terapeuta Ocupacional, Monitor de Tiempo Libre, Trabajador Social, Pedagogo,Tecnico en prevencion y asistencia a la violencia de genero, Animador Deportivo, Animador de la tercera edad, Gestor de Animacion Sociocultural, Coordinador de Educadores, Agente en desarrollo local, Consultor social.. estudiantes de Psicologia, Sociologia, Magisterio, Pedagogia, Psicopedagogia, Trabajo Social, Educacion Social, Educacion Infantil, Integracion Social, Enfermeria, Auxiliar de Clinica... asociaciones, instituciones, colectivos, centros civicos, dirigentes de asociaciones...


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OBJETIVOS:

*OBJETIVO GENERAL:
Conocer cuáles son los indicadores específicos e inespecíficos que nos servirán para detectar, evaluar y diagnosticar un posible caso de malos tratos, ya sea a menores, mujeres, mayores, discapacitados o cualquier otra persona o colectivo.



*OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Estudiar la metodología utilizada para la detección, evaluación y diagnóstico de los malos tratos. Esta metodología se basa esencialmente en el estudio de casos de los cuales se tiene sospecha de malos tratos y para ello suelen utilizarse la entrevista personal y la observación directa, siempre que sea factible.
- Conocer cuáles son los indicadores específicos e inespecíficos que nos pueden dar la clave para saber si nos encontramos ante un caso de malos tratos. Dichos indicadores los buscaremos tanto en los potenciales agresores y víctimas, como en el entorno familiar, escolar, social, sanitario, etc. Y nos referiremos a los diferentes grupos de los que estamos hablando.

*CONTENIDOS:
- Metodología utilizada en la evaluación de los casos de malos tratos.
- Indicadores específicos e inespecíficos en el maltrato infantil.
- Indicadores específicos e inespecíficos en el maltrato a mujeres.
- Indicadores específicos e inespecíficos en el maltrato a mayores y discapacitados.

INTRODUCCION:
Desde hace unos años asistimos a un aumento de las denuncias de malos tratos sufridos por menores, mujeres y, aunque en menor medida, por personas mayores y discapacitadas. Si bien es cierto que el número de denuncias interpuestas ante los juzgados o comisarías representan un porcentaje mínimo sobre el total de las agresiones y malos tratos que se sufren a diario en nuestro país, cada vez son menos las mujeres que se callan ante la violencia de sus parejas o ante las agresiones y/o abusos que sufren sus hijos.

Estos casos, a menudo, se conocen gracias a los medios de comunicación, sobre todo cuando se produce un trágico final, casos de malos tratos y/o negligencias sufridas por menores a causa de sus padres/madres, que nos sobrecogen, o cuando se destapa una red de pederastas o de pornografía infantil. Casos de mujeres maltratadas durante años, a pesar de lo cual siguen conviviendo con su pareja y agresor, aún cuando han denunciado las agresiones, muchas veces por propia decisión o porque no les ofrecen alternativas a su situación. No podemos olvidar tampoco aquellos casos de malos tratos o negligencias en el cuidado de las personas mayores y discapacitadas, sobre todo cuando se producen por parte de llos profesionales responsables de las instituciones a cuyo cargo está el cuidado de esas personas. Quizá más velado es el maltrato por parte de las familias, aunque de todos es conocido el caso de abandono o soledad en el que viven muchos de nuestros mayores.A través de este Curso queremos dar a conocer aquellos aspectos relacionados con los malos tratos a menores, mujeres, mayores y personas discapacitadas, en cualquiera que sea el entorno en que se produzcan, ya sea familiar, institucional, laboral o social, planteando las estrategias de prevención e intervención que se pueden llevar a cabo. Pero no olvidemos que la mayoría de los que nos disponemos a estudiar este Curso no somos expertos en malos tratos, por eso, aunque nuestra tarea como educadores/as, trabajadores/as sociales, personal sanitario, policial, ..., es la de prevenir que estas situaciones se produzcan o se repitan, debemos estar asesorados por un equipo técnico de expertos que coordinen cualquier intervención a realizar desde los diferentes ámbitos.

Antes de intervenir en cualquier sentido, conviene que conozcamos la realidad de los malos tratos, tal y como ocurren. No podemos olvidar que detrás del porcentaje, relativamente muy pequeño de casos de malos tratos que salen a la luz, hay miles de casos, en nuestro país y en el mundo entero, que no conocemos, pero que no podemos olvidar que están ahí interpelándonos.

El primer paso es conocer la realidad, saber de qué estamos hablando cuando nos referimos a los malos tratos, qué tipo de acciones forman parte de esa lista de comportamientos, actitudes, negligencias... que coartan y transgreden la libertad de las personas y sus derechos más fundamentales, se trate de niños, mujeres, mayores..., en qué ámbitos tienen lugar esos malos tratos y cómo podemos actuar desde nuestra perspectiva profesional tanto desde la prevención como en la intervención.

Las primeras voces denunciando la existencia de un fenómeno de violencia doméstica se dieron a conocer a la luz pública a través de los medios de comunicación en 1983.
 
Según las primeras estadísticas del Ministerio de Interior, en 1984 se presentaron en las comisarías de policía españolas 16.070 denuncias por malos tratos, si bien estudios llevados a cabo por el propio Ministerio demostraron que esta cifra sólo representaba, aproximadamente, entre un 5 y un 10% de los casos que se producían, dadas las circunstancias de ocultación social que caracterizan este tipo de violencia.
 
El cambio legislativo operado por la Ley Orgánica 1/2004 obligó a diferenciar no sólo a nivel normativo, sino también estadístico, los conceptos de violencia de género y de violencia doméstica no de género, de forma que los datos correspondientes al año 2006 pueden considerarse los primeros que diferencian con un mínimo de rigor ambos  supuestos.
 
No obstante, el nivel de denuncias se aleja todavía del nivel real de violencia. Según la macroencuesta realizada en el año 2006 por dicho Instituto, el 9,6% de las mujeres sufren algún tipo de maltrato, siendo Castilla La Mancha la comunidad autónoma con mayor porcentaje (11,50%), en tanto que La Rioja presenta la cifra más baja (7,3%).
 
La Fiscalía General del Estado, en su Memoria del año 2006, recoge también numerosos datos estadísticos que revelan la situación del problema en los juzgados españoles. Dentro de estos se pone de manifiesto como cada vez con más frecuencia se detectan supuestos de malos tratos a mujeres inmigrantes por parte de sus parejas, concurriendo en muchos casos una especial situación de desvalimiento dada la situación de irregularidad en la que se encuentran.
 
El Defensor del Pueblo califica en su memoria del 2006 de "frustrantes" los datos  respecto a las expectativas de lucha contra la violencia de género que se tenían con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2004.
 
En ese año fueron 69 las víctimas mortales de la violencia de género, frente a las 61 del año 2005, lo que supone un incremento del 13,11%. El 70,59% de estas era de nacionalidad española y el 29,41% provenía de otros países.
 
Por lo que respecta a los agresores homicidas, el 76,81% eran españoles, frente a un 23,19% de extranjeros. El 66,7% de los autores fueron detenidos tras cometer el crimen y el 1,45% logró huir. Del resto, el 21,74% se suicidó y un 10,10% lo intentó.
 
Según el informe del Servicio de Inspección sobre la actividad de los órganos judiciales sobre violencia doméstica del Consejo General del Poder Judicial, en el segundo trimestre de 2007 se presentaron 31.789 denuncias: el 11,5% corresponden a la propia víctima, el 0,3% fueron efectuadas por sus familiares, el 78,20% por la policía, el 9,3% por los servicios médicos y el 0,7% por los servicios de asistencia de terceros. Se produjeron 3.228 renuncias al proceso, lo que supone una de cada diez.
 
 A pesar de todos los avances que se han hecho, de las campañas de información y del aumento de denuncias, la  mayoría de las instituciones que realizan estudios sobre este tema creen que todavía estamos ante "la punta del iceberg". Lo cierto es que este tipo de violencia no cesa y que a 30 de noviembre de 2007 la cifra de mujeres asesinadas por sus parejas asciende a 70.

CONTENIDOS:

 
UNIDAD DIDÁCTICA 1. VISIÓN HISTÓRICA Y PANORAMA  TEÓRICO ACTUAL
1. VISIÓN HISTÓRICA.
2. PANORAMA TEÓRICO ACTUAL .
2.1. Investigación sobre los factores de riesgo asociados a los malos tratos.
2.2.1. Modelo sociológico.
2.2.2. Modelo psicológico-psiquiátrico.
2.2.3. Modelo centrado en la vulnerabilidad del niñ@.
2.2.4. Modelo integrador de los factores causales.
 
 
UNIDAD DIDÁCTICA 2.  EL MARCO LEGAL
1. INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO JURÍDICO DE MALOS TRATOS, VIOLENCIA
EN EL ÁMBITO FAMILIAR Y VIOLENCIA DE GÉNERO
2. TRATAMIENTO NORMATIVO DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
EN EL ÁMBITO INTERNACIONAL Y DE LA UNIÓN EUROPEA
2.1. Instrumentos internacionales
2.2. La Unión Europea
3. LA SITUACIÓN EN ESPAÑA: ALGUNAS CIFRAS
4.TUTELA PENAL
4.1. Antecedentes en la legislación penal española
4.2. Situación actual de la violencia doméstica en el Código Penal
4.2.1 El maltrato
4.2.2. Las lesiones
4.2.3. Las amenazas leves
4.2.4. Las coacciones leves
4.2.5. La falta de amenazas
5. LA LEY ORGÁNICA 1/2004, DE 28 DE DICIEMBRE, DE MEDIDAS
DE PROTECCIÓN INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
5.1. Derechos jurídicos sociales y laborales de las víctimas
6. LA TUTELA JUDICIAL
6.1. Medidas de protección y seguridad de las víctimas
6.2. Los juzgados de violencia sobre la mujer
Anexo I. Consejos prácticos para las víctimas de la violencia familiar o de género
Anexo II. Modelo de orden de protección Anexo
III. Legislación estatal y autonómica
3. CARACTERÍSTICAS Y TIPOS DE MALOS TRATOS
1. MALTRATO INFANTIL.
1.1. Tipos de malos tratos infantiles.
1.1.1. Intrafamiliares.
1.1.2. Extrafamiliares o institucionales
1.1.3. Maltrato social
1.2. Características psicológicas y sociales de
l@s menores maltratad@s.
1.2.1. Relación de
l@s padres / madres con l@shij@s.
1.2.1.1. Modelo familiar.
1.2.2. Relación con la escuela.
1.2.3. Consecuencias del maltrato infantil.
1.2.3.1. Consecuencias somáticas.
1.2.3.2. Consecuencias psicológicas y comportamentales.
1.2.3.3. Alteraciones y retrasos en el desarrollo.
2. MALOS TRATOS A MUJERES.
2.1. Tipos de malos tratos a mujeres.
2.1.1. Maltrato físico.
2.1.2. Maltrato psicológico.
2.1.3. Agresiones sexuales a mujeres.
2.2. Características de las mujeres maltratadas y de sus maltratadores.
2.3. Consecuencias de  los malos tratos a mujeres.
3. MALOS TRATOS A MAYORES Y A
DISCAPACITAD@S
FÍSIC@S Y PSÍQUIC@S
.
3.1. Malos tratos físicos.
3.1. Malos tratos psicológicos.
3.1. Abuso sexual
3.1. Abuso económico.
 
4. METODOLOGÍA PARA LA DETECCIÓN, EVALUACIÓN
Y DIAGNÓSTICO DE LOS MALOS TRATOS

1. METODOLOGÍA PARA LA DETECCIÓN, EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO.
1.1. La entrevista.
1.2. La observación.
2. INDICADORES ESPECÍFICOS  E INESPECÍFICOS DEL MALTRATO INFANTIL.
2.1. Presentados por
l@sniñ@s.
2.2. Presentados por
l@s padres / madres y/o cuidador@s.
2.3. Presentados por
l@sniñ@sabusad@s
sexualmente.
2.4. Detectados en la asistencia sanitaria.
2.5. Detectados en el ámbito escolar.
3. INDICADORES ESPECÍFICOS E INESPECÍFICOS DE LOS
MALOS TRATOS A MUJERES .
3.1. Presentados por las mujeres.
3.2. Presentados por los agresores.
3.3. Indicadores detectados en otros ámbitos.
 
5. ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN ANTE LOS MALOS TRATOS
1. NIVELES DE PREVENCIÓN
1.1. Prevención primaria.
1.1.1. Sociedad y comunidad.
1.1.2. Parejas y familia.
1.1.3. Individuos.
1.1.4. Profesionales.
1.2. Prevención secundaria y terciaria.
2. PREVENCIÓN ESPECÍFICA ANTE EL ABUSO SEXUAL.
3. PROFESIONALES EN LA PREVENCIÓN DE MALOS TRATOS.
3.1. Servicios sociales.
3.2. Servicios sanitarios y psicológicos.
3.3. Servicios jurídicos.
3.4. Servicios comunitarios.
3.5.
Educador@s y cuidador@s.
3.6. Medios de comunicación.
 
6. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN ANTE LOS MALOS TRATOS .
1. EL PROCESO DE INTERVENCIÓN .
2. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO FAMILIAR.
2.1. Entrenamiento conductual de padres y madres
maltratador@s.
2.1.1. Discriminación.
2.1.2. Técnicas de comportamiento parental.
2.1.3. Habilidades sociales.
2.2. Intervención con los agresores y las víctimas
en casos de malos tratos a mujeres.
2.2.1. Habilidades de comunicación.
2.2.2. Habilidades de resolución de conflictos.
2.2.3. Habilidades de asertividad.
2.3. Intervención con
l@s maltratadores en casos
de mayores y
discapacitad@s.
3. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN DESDE EL CONTEXTO SOCIAL.
3.1. ¿Qué hacer ante un caso de malos tratos por parte de la pareja?.
3.2. ¿Qué hacer ante una agresión sexual?.
4. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO EDUCATIVO.
4.1. ¿Cómo han de intervenir
l@seducador@s ante un caso
de malos tratos a menores por parte de su familia?.
4.2. ¿Qué hacer si detectamos un problema de malos tratos
por parte de
l@seducador@s del centro?.
5. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN DE
L@S PROFESIONALES
EN EL CONTEXTO INSTITUCIONAL.
5.1. Intervención con las instituciones que tienen a su cargo a menores.
5.2. Intervención con las instituciones que tienen a su cargo
a mayores y
discapacitad@s
.
6. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO JURÍDICO.
6.1. Esquema procidemental en caso de malos tratos.
7. ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO COMUNITARIO.
 
ANEXOS:
1. PRINCIPALES RECOMENDACIONES DEL DEFENSOR DEL PUEBLO PARA MEJORAR LA COBERTURA LEGAL CONTRA LA VIOLENCIA
DOMÉSTICA.
2. PLAN DE ACCIÓN CONTRA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA .
3. AYUDAS A VÍCTIMAS DE DELITOS VIOLENTOS.

 
 
 
 
 
 
 
 

INTERVENCION DEL EDUCADOR ANTE LOS MALOS TRATOS

 

Cuando los educadores tienen sospechas de malos tratos por parte de la familia del menor, en primer lugar, deben estar atentos a los indicadores que les confirmen las sospechas de maltrato, físico o psicológico, para ponerlo en conocimiento del equipo psicopedagógico del centro, del director y tutor del niño, y decidir qué intervención se va a realizar, si hablan con los padres/madres, si lo ponen en conocimiento de los expertos en malos tratos.


Se pueden seguir una serie de pautas que pueden ser útiles:

- Deben saber sobreponerse a los sentimientos de rechazo que les producen el descubrir que se está dando una situación de malos tratos.
- No deben dejarse llevar por los sentimientos, emociones y expectativas que tienen sobre el maltrato.
- No juzgar sino ayudar al niño y a su familia. No expresar desaprobación hacia su padre o madre, hacia el/la menor o hacia la situación. Más bien, la familia debe conocer que cuentan con el apoyo de los educadores y del equipo psicopedagógico del centro.
- Asumir su responsabilidad en el cuidado de los menores.
- Procurar el adecuado desarrollo psicológico, emocional y físico de los niños, estando obligados no sólo por razones sociales, éticas y deontológicas, sino también legales, a atender a todo niño del que se sospeche que pueda sufrir maltrato.
- Los niños siempre son víctimas, nunca la causa de los malos tratos que sufren a manos de sus padres y madres. Tranquilizarle si en algún momento se llegan a sentir culpables y/o responsables de lo que les está ocurriendo.
- Tratar de tener una entrevista con el niño o la niña, utilizando un lenguaje que pueda comprender, escuchándole con atención y tomándonos en serio lo que nos está contando. Ofrecerle nuestro apoyo, comprensión y ayuda.
- Registrar por escrito lo que el niño nos ha contado. Lo ideal sería grabarle, pero al tratarse de un menor, pueden penalizarnos si grabamos una conversación con él sin el consentimiento del padre o de la madre.

En aquellos casos en los que tenemos garantías de que el maltrato no es grave o se ha producido de forma puntual, puede solucionarse el caso desde el mismo centro escolar, desde el equipo psicopedagógico, tratando de analizar y modificar las circunstancias que provocaron el maltrato.

Por el contrario, si tenemos certeza de que los malos tratos son reiterados y graves, normalmente no pueden abordarse exclusivamente desde el contexto educativo, por lo que necesitamos seguir por alguna de las siguientes vías:

a) Vía judicial: dirigirse a un juzgado, comisaría o fiscalía de menores. El denunciante debe identificarse.
b) Vía administrativa: dirigirse a los servicios sociales de base y ponerlo en conocimiento del trabajador social o comunicarlo a las Secciones de Protección a la Infancia.
c) Vía comunitaria: acudir a las asociaciones especializadas en malos tratos a menores, o en general, y poner en conocimiento nuestras sospechas, esto permite reservar la identidad del denunciante, ya que es la propia asociación o entidad la que denuncia ante las autoridades. La ventaja es que desde estas asociaciones suele hacerse un seguimiento de cada caso, lo que no excluye al resto de los contextos implicados de realizarlo igualmente.

 
 

TIPOS DE VIOLENCIA DE GENERO

Las primeras voces denunciando la existencia de un fenómeno de violencia doméstica se dieron a conocer a la luz pública a través de los medios de comunicación en 1983.


Según las primeras estadísticas del Ministerio de Interior, en 1984 se presentaron en las comisarías de policía españolas 16.070 denuncias por malos tratos, si bien estudios llevados a cabo por el propio Ministerio demostraron que esta cifra sólo representaba, aproximadamente, entre un 5 y un 10% de los casos que se producían, dadas las circunstancias de ocultación social que caracterizan este tipo de violencia.

El cambio legislativo operado por la Ley Orgánica 1/2004 obligó a diferenciar no sólo a nivel normativo, sino también estadístico, los conceptos de violencia de género y de violencia doméstica no de género, de forma que los datos correspondientes al año 2006 pueden considerarse los primeros que diferencian con un mínimo de rigor ambos supuestos.

No obstante, el nivel de denuncias se aleja todavía del nivel real de violencia. Según la macroencuesta realizada en el año 2006 por dicho Instituto, el 9,6% de las mujeres sufren algún tipo de maltrato, siendo Castilla La Mancha la comunidad autónoma con mayor porcentaje (11,50%), en tanto que La Rioja presenta la cifra más baja (7,3%).

La Fiscalía General del Estado, en su Memoria del año 2006, recoge también numerosos datos estadísticos que revelan la situación del problema en los juzgados españoles. Dentro de estos se pone de manifiesto como cada vez con más frecuencia se detectan supuestos de malos tratos a mujeres inmigrantes por parte de sus parejas, concurriendo en muchos casos una especial situación de desvalimiento dada la situación de irregularidad en la que se encuentran.

El Defensor del Pueblo califica en su memoria del 2006 de "frustrantes" los datos respecto a las expectativas de lucha contra la violencia de género que se tenían con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2004.

En ese año fueron 69 las víctimas mortales de la violencia de género, frente a las 61 del año 2005, lo que supone un incremento del 13,11%. El 70,59% de estas era de nacionalidad española y el 29,41% provenía de otros países.

Por lo que respecta a los agresores homicidas, el 76,81% eran españoles, frente a un 23,19% de extranjeros. El 66,7% de los autores fueron detenidos tras cometer el crimen y el 1,45% logró huir. Del resto, el 21,74% se suicidó y un 10,10% lo intentó.

Según el informe del Servicio de Inspección sobre la actividad de los órganos judiciales sobre violencia doméstica del Consejo General del Poder Judicial, en el segundo trimestre de 2007 se presentaron 31.789 denuncias: el 11,5% corresponden a la propia víctima, el 0,3% fueron efectuadas por sus familiares, el 78,20% por la policía, el 9,3% por los servicios médicos y el 0,7% por los servicios de asistencia de terceros. Se produjeron 3.228 renuncias al proceso, lo que supone una de cada diez.

A pesar de todos los avances que se han hecho, de las campañas de información y del aumento de denuncias, la mayoría de las instituciones que realizan estudios sobre este tema creen que todavía estamos ante "la punta del iceberg". Lo cierto es que este tipo de violencia no cesa y que a 30 de noviembre de 2007 la cifra de mujeres asesinadas por sus parejas asciende a 70.

Principalmente podemos nombrar 4 tipos de este caso de violencia. Son:

a) Física: Daños en el cuerpo de la persona, como consecuencia de bofetadas, empujones, golpes, palizas, asfixias, quemaduras, retenciones, ...), pudiendo ser el resultado de ello, fracturas, heridas, contusiones, hematomas e incluso en los casos muy extremos la muerte

b) Psicológica: Actos conductuales de desvalorización, humillación, miedo, como consecuencia de gritos, vejaciones, amenazas, coacciones, ridiculizaciones, etc.

c) Sexual: Imposición de una relación sexual contra la propia voluntad (agresión, abusos, tocamientos, inducción a la prostitución, etc.).

d) Material y económica: Destrucción o privación del sustento y/ o de la propiedad (abandono, rotura de muebles u otras pertenencias, impedir o dificultar el trabajo, etc.).

Entre los indicios de conductas violentas destacan:

- Ignorar los sentimientos.
- Ridiculizar o humillar, tanto en público como en privado.
- Criticar, insultar y gritar de forma continuada.
- Intentar controlar las ideas y anular las decisiones.
- No permitir el acceso o la posesión de bienes y propiedades .
- Aislar a la persona, no permitirla salir ni trabajar, ni relacionarse con amistades ni con familiares.
- Tener ataques de celos.
- Amenazar con dejarla o hacerla daño.
- Intimidar.
- Destrozar cosas que para la persona agredida sean primordiales y necesarias, e incluso hacer daño a animales.
- Utilizar o tener armas.

Fases de la violencia

Las fases que tenemos que conocer de la violencia son tres:

1. Fase de tensión:

En esta fase es en la que comienzan los insultos y los primeros episodios de violencia, pero no de forma extrema.

Cualquier circunstancia, por mínima que sea, puede provocar la situación de violencia, como puede ser, por ejemplo, no tener preparada la comida, llegar un poco tarde, saludar a un amigo, etc.

2. Fase de agresión:

Cada vez son más frecuentes los momentos de tensión hasta que finalmente se producen los comportamientos violentos graves en forma de agresiones físicas, psíquicas y/ o sexuales.

3. Fase de conciliación o de arrepentimiento:

Después de las primeras manifestaciones de violencia se suele prometer que no volverá a pasar. Frases como las siguientes son muy características de esta fase:

- Cambiaré.
- Nunca te volveré a hacer daño.
- No quería hacerlo.
- No me podía controlar.

Frases muy frecuentes que se citan en los casos de violencia doméstica.

También se suele transferir la culpa del conflicto a la víctima y negar su responsabilidad, con frases como:

- Me provocaste.
- Si no lo hubieras hecho yo no te hubiera pegado.

Se suelen alternar periodos de afecto, de sentimientos de mayor interioridad, con periodos de violencia, ira y agresividad, continuándose de esta forma el ciclo de violencia.

Actualmente, los momentos de tensión y agresión son bastante más frecuentes que los de arrepentimiento.

Qué se suele hacer y qué se debería hacer frente a la violencia de género:

Las personas que son agredidas, según estudios realizados, acostumbran, por lo general, a:

- Negar u ocultar los actos violentos, por miedo, vergüenza, amenazas,...
- Minimizar la gravedad de la violencia (autoconvicción de que la situación no es tan grave).
- Culpabilizarse de la agresión.
- Identificarse con la persona agresora; la persona agredida se intenta adaptar a la situación que vive en ese momento como una estrategia de supervivencia.
- La persona agredida, como consecuencia de guardarse todo para si, sufre efectos diversos, como padecer ansiedad, depresión, estrés,...

Por lo contrario, debemos de conocer también lo que se debería de hacer y es algo que tenemos que tener muy en cuenta como Educadores Familiares que somos, ya que en algún momento tendremos que intervenir en alguna situación de violencia doméstica y más, sabiendo el problema de este tipo de situaciones en la actualidad. Qué se debe de hacer:

- Hablar, contar lo que pasa a las personas de confianza, ya que con el silencio lo que se consigue es prolongar la situación e incluso empeorarla.


- Acudir a un centro de salud o a un hospital, solicitar una copia del parte médico donde han de constar las lesiones producidas como consecuencia de la violencia, evaluación de las posibles secuelas psicológicas, el tratamiento aplicado y el pronóstico.


- Denunciar ante la Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil o Juzgado de Guardia. Es importante que en la denuncia conste todo lo que ha pasado, tipo de violencia que se ha sufrido, si había denuncias anteriores, el parte médico de las lesiones, datos de las personas testigos de las agresiones producidas. Además es importante que antes de leer la denuncia se lea con detenimiento y se solicite una copia de la misma.

 

VIOLENCIA FAMILIAR Y DE GÉNERO

Entre algunos de los casos de violencia familiar podemos mencionar: el abandono y la negligencia familiar, la violencia conyugal, el abuso infantil,... Dichas patologías inciden en uno de los cambios más significativos que ha ido experimentando el mundo occidental durante los últimos años.

La familia es la célula fundamental de la sociedad donde el niño debe aprender las normas y valores del medio en el que vive; ella juega un rol decisivo en su desarrollo, al convertirse en su primer modelo de la interacción del grupo familiar.

Se sostiene que como consecuencia de esa interacción, surgen a veces conductas delictivas o criminales y otras, que sin llegar a serlo, pueden llevar a sus miembros más débiles, los niños y adolescentes, a manifestarlas tanto dentro como fuera del hogar.

Estudios sobre la materia señalan que un 96 % de menores con problemas tienen en sus familias: padres separados, núcleo desintegrado, padres alcohólicos, desaparecidos, madres que trabajan, tensiones familiares provocadas por la pobreza. Todos ellos factores que provocan la falta de modelos familiares y que impiden con ello ejemplaridad y como consecuencia, la falta de seguimiento.

Podemos hablar, en términos generales de:

a) Violencia conyugal: Una de las facetas más deshumanizadas que puede observarse en la vida social contemporánea, aún en los países más industrializados de Occidente, es la violencia doméstica que se ejerce contra la mujer.

Podría decirse que el maltrato contra las mujeres obedece a los mismos factores y actitudes apuntadas al propósito del machismo, la violación y el acoso sexual; pero hay también otros ingredientes en la relación marido-mujer, que le dan características distintivas a ese problema social.

En efecto, el carácter continuo, íntimo y a la vez utilitario del vínculo marital, ya sea este formal o informal, contribuye a que dicha relación se despoje progresivamente de los rituales de cortesía y precauciones que son propias del trato entre extraños.

Por otra parte, la violencia doméstica, física o verbal, contra la mujer contribuye a que poco a poco vaya conformando un rol pasivo y subordinado en el medio familiar, en el cual asume la mayor parte de las tareas rutinarias.

b) Violencia intrafamiliar: Nos referimos a actos violentos cometidos en el hogar entre miembros de una familia. En la década de 1970 las feministas analizaron el alcance de la violencia intrafamiliar (considerada como un fenómeno exclusivamente masculino) y se crearon centros de acogida y de ayuda para las mujeres maltratadas y para sus hijos.

Algunos autores buscan el origen de los conflictos subyacentes a la violencia intrafamiliar en las rutinas del hogar adaptadas a una fuerza de trabajo exclusivamente masculina, que ha dejado de monopolizar los ingresos económicos de la familia con la incorporación de la mujer al trabajo, la pobreza y la escasa movilidad social.

La tecnología de la información está ayudando en gran medida a recopilar datos, pero resulta difícil conocer los procesos y los antecedentes. No puede afirmarse rotundamente que toda la violencia sea cometida por hombres, aunque sí que es cierto que ocurre en muchos casos. A veces son el padre y la madre juntos quienes cometen agresiones , como es el caso de los malos tratos a los hijos y que veremos en el tema 2.

Violencia de género:

Abarcaremos de forma más profunda la problemática de la VIOLENCIA DE GÉNERO, analizando diversas características de la misma, para ello comenzaremos por el concepto de la misma:

Concepto y características de la violencia de género:

Se entiende por ésta cualquier acto de agresión que pueda tener o tenga como resultado algún daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, incluyendo las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada, cuando estos actos son ejercidos por miembros de la familia o persona de análoga relación de afectividad.

En cuanto a las características mas llamativas enumeramos las siguientes:

- Sus orígenes se localizan en la estructura social y en el complejo conjunto de valores, tradiciones, costumbres, hábitos y creencias que tienen que ver con la desigualdad entre mujeres y hombres.
- Se desarrolla en el ámbito doméstico y privado, lo que impide el conocimiento de su magnitud real, dificulta su prueba y beneficia su impunidad
- La persona agresora tiene o ha tenido una relación de afectividad con la víctima.
- Estas conductas suponen una perturbación de las normales relaciones de convivencia, afectando no sólo a la víctima directa sino a todo el entorno familiar.

Centrándonos en lo que conocemos como violencia a mujeres, el artículo primero de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer considera que la violencia contra las mujeres es: todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o un sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto como si se produce en la vida pública como en la privada.

Tipos de violencia de género:

Principalmente podemos nombrar 4 tipos de este caso de violencia. Son:

a) Física: Daños en el cuerpo de la persona, como consecuencia de bofetadas, empujones, golpes, palizas, asfixias, quemaduras, retenciones, ...), pudiendo ser el resultado de ello, fracturas, heridas, contusiones, hematomas e incluso en los casos muy extremos la muerte

b) Psicológica: Actos conductuales de desvalorización, humillación, miedo, como consecuencia de gritos, vejaciones, amenazas, coacciones, ridiculizaciones, etc.

c) Sexual: Imposición de una relación sexual contra la propia voluntad (agresión, abusos, tocamientos, inducción a la prostitución, etc.).

d) Material y económica: Destrucción o privación del sustento y/ o de la propiedad (abandono, rotura de muebles u otras pertenencias, impedir o dificultar el trabajo, etc.).

Entre los indicios de conductas violentas destacan:

- Ignorar los sentimientos.
- Ridiculizar o humillar, tanto en público como en privado.
- Criticar, insultar y gritar de forma continuada.
- Intentar controlar las ideas y anular las decisiones.
- No permitir el acceso o la posesión de bienes y propiedades .
- Aislar a la persona, no permitirla salir ni trabajar, ni relacionarse con amistades ni con familiares.
- Tener ataques de celos.
- Amenazar con dejarla o hacerla daño.
- Intimidar.
- Destrozar cosas que para la persona agredida sean primordiales y necesarias, e incluso hacer daño a animales.
- Utilizar o tener armas.

Fases de la violencia:

Las fases que tenemos que conocer de la violencia son tres:

1. Fase de tensión:

En esta fase es en la que comienzan los insultos y los primeros episodios de violencia, pero no de forma extrema.

Cualquier circunstancia, por mínima que sea, puede provocar la situación de violencia, como puede ser, por ejemplo, no tener preparada la comida, llegar un poco tarde, saludar a un amigo, etc.

2. Fase de agresión:

Cada vez son más frecuentes los momentos de tensión hasta que finalmente se producen los comportamientos violentos graves en forma de agresiones físicas, psíquicas y/ o sexuales.

3. Fase de conciliación o de arrepentimiento:

Después de las primeras manifestaciones de violencia se suele prometer que no volverá a pasar. Frases como las siguientes son muy características de esta fase:

- Cambiaré.
- Nunca te volveré a hacer daño.
- No quería hacerlo.
- No me podía controlar.

Frases muy frecuentes que se citan en los casos de violencia doméstica.

También se suele transferir la culpa del conflicto a la víctima y negar su responsabilidad, con frases como:

- Me provocaste.
- Si no lo hubieras hecho yo no te hubiera pegado.

Se suelen alternar periodos de afecto, de sentimientos de mayor interioridad, con periodos de violencia, ira y agresividad, continuándose de esta forma el ciclo de violencia.

Actualmente, los momentos de tensión y agresión son bastante más frecuentes que los de arrepentimiento.

Qué se suele hacer y qué se debería hacer frente a la violencia de género:

Las personas que son agredidas, según estudios realizados, acostumbran, por lo general, a:

- Negar u ocultar los actos violentos, por miedo, vergüenza, amenazas,...
- Minimizar la gravedad de la violencia (autoconvicción de que la situación no es tan grave).
- Culpabilizarse de la agresión.
- Identificarse con la persona agresora; la persona agredida se intenta adaptar a la situación que vive en ese momento como una estrategia de supervivencia.
- La persona agredida, como consecuencia de guardarse todo para si, sufre efectos diversos, como padecer ansiedad, depresión, estrés,...

Por lo contrario, debemos de conocer también lo que se debería de hacer y es algo que tenemos que tener muy en cuenta como Educadores Familiares que somos, ya que en algún momento tendremos que intervenir en alguna situación de violencia doméstica y más, sabiendo el problema de este tipo de situaciones en la actualidad. Qué se debe de hacer:

- Hablar, contar lo que pasa a las personas de confianza, ya que con el silencio lo que se consigue es prolongar la situación e incluso empeorarla.
- Acudir a un centro de salud o a un hospital, solicitar una copia del parte médico donde han de constar las lesiones producidas como consecuencia de la violencia, evaluación de las posibles secuelas psicológicas, el tratamiento aplicado y el pronóstico.
- Denunciar ante la Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil o Juzgado de Guardia. Es importante que en la denuncia conste todo lo que ha pasado, tipo de violencia que se ha sufrido, si había denuncias anteriores, el parte médico de las lesiones, datos de las personas testigos de las agresiones producidas. Además es importante que antes de leer la denuncia se lea con detenimiento y se solicite una copia de la misma.

 
Definición de maltrato infantil:

Conviene señalar más que la definición en si misma de maltrato infantil, las características comunes, ya que a pesar que bajo el término genérico de maltrato infantil se engloban diversos tipos de situaciones, diferentes en su detección, etiología, tratamiento y prevención. Todas ellas, tienen diferentes características comunes, las cuales exponemos de forma resumida:

- Afectan negativamente a la salud física y/ o psíquica del niño/ a y comprometen su adecuado desarrollo integral.
- Constituyen la manifestación y resultado de un conjunto de problemas que afectan al bienestar psicológico de los padres/ tutores, y a su entorno presente y pasado.
- Sus efectos negativos aumentan en intensidad a medida que la situación se cronifica o es más severa.

Manifestaciones/Tipología del maltrato infantil:

Podemos nombrar doce situaciones que actualmente se identifican como maltrato infantil:

A) Maltrato físico:
«Cualquier acción no accidental por parte de los padres/ tutores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo».

- Indicadores físicos en el niño:

a) Magulladuras o moratones en el rostro, labios o boca, en zonas extensas del torso, espalda,... Todas ellas en diferentes fases de cicatrización o localización, tamaño, número o forma no habituales (con marcas de objetos).
b) Quemaduras con formas definidas de objetos concretos o de cigarrillos o puros, e incluso realizadas por inmersión en agua caliente.
c) Fracturas de nariz o mandíbula o en espiral de los huesos largos.
d) Torceduras o dislocaciones.
e) Señales de mordeduras humanas claramente realizadas por un adulto y reiteradas.
f) Cortes o pinchazos.
g) Lesiones internas, fracturas de cráneo, daños cerebrales hematomas, asfixia y ahogamiento.

Para identificar la presencia de maltrato físico ha de cumplirse al menos uno de los siguientes requisitos:

1. Como mínimo en una ocasión se ha detectado la presencia de al menos uno de los indicadores. Las lesiones físicas no son «normales» en el rango de lo previsible en un niño de su edad y características (bien por su mayor frecuencia o intensidad, por ser lesiones aparentemente inexplicables o no acordes con las explicaciones dadas por el niño y/ o los padres, etc).
2. No se ha percibido claramente ninguno de los indicadores señalados, pero hay un conocimiento certero de que el niño ha padecido alguna de las lesiones físicas indicadas como resultado de la actuación de sus padres o tutores
3. No existen lesiones físicas pero hay un conocimiento certero de que los padres/ tutores utilizan un castigo corporal excesivo o palizas hacia el niño. Para que estos dos tipos de acciones sean calificadas como maltrato físico, deberían estar presentes los siguientes factores:

- La intensidad de la reacción del padre/ madre no se corresponde con la gravedad del comportamiento del niño. O la disciplina administrada no es apropiada o no está en concordancia con los intereses del niño en función de su edad o nivel de desarrollo.
- Parece que el padre/ madre no controló su reacción por lo que prolongó el castigo.
- Además de lo anterior, el niño presenta una reacción de tensión emocional no justificada.

B) Maltrato psíquico (emocional):

«Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles (desde la evitación hasta el encierro o confinamiento) por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar».

- Tipos de conducta que comprende:

a) Rechazo: En general, implica conductas de los padres/ tutores que comunican o constituyen abandono:

- De cero a dos años: Rechazo activo por parte del padre/ madre a aceptar las iniciativas primarias de apego del niño, a las iniciativas de éste y, a las respuestas naturales/ normales al contacto humano.
- Hasta los cuatro años: Exclusión activa del niño de las actividades familiares.
- Edad escolar: Transmisión constante al niño de una valoración negativa de sí mismo.
- Adolescencia: Rechazo a aceptar los cambios en el rol social esperados en el joven (es decir, evolucionar hacia una mayor autonomía y autodeterminación).

b) Aterrorizar: Se refiere a situaciones en las que se amenaza al niño con un castigo extremo o con uno vago pero siniestro, que intentan crear en él un miedo intenso. También se puede aterrorizar al niño creando hacia él unas expectativas inalcanzables con amenaza de castigo por no alcanzarlas:

- De cero a dos años: Ruptura consistente y deliberada de la tolerancia del niño a los cambios y a los nuevos estímulos.
- Hasta los cuatro años: Utilización de gestos y palabras exagerados que pretenden intimidar, amenazar o castigar al niño.
- Edad escolar: Exigencia al niño de respuesta a demandas contradictorias de los padres/ tutores.
- Adolescencia: Amenaza al joven de exponerle a la humillación pública

c) Aislamiento: Se refiere a privar al niño de las oportunidades para establecer relaciones sociales:

- De cero a dos años: Negación al niño de la posibilidad de interactuar de manera continuada con los padres u otros adultos.
- Hasta los cuatro años: El padre/madre le enseña a evitar cualquier contacto social que no sea con él.
- Edad escolar: Evitación activa de que el niño mantenga relaciones normales con sus compañeros.
- Adolescencia: Evitación activa de que el joven participe en las actividades organizadas e informales fueras del hogar.

d) Violencia doméstica extrema y/ o crónica: Se producen de manera permanente situaciones de violencia física y/ o verbal entre los padres en presencia del niño.

Para definir la existencia de este tipo de maltrato debe presentarse al menos una de las situaciones anteriores de manera reiterada y/o continua, y la presencia de tal/es indicador/es ha de ser claramente perceptible.

C) Negligencia física:

«Las necesidades físicas básicas del niño (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación y/ o cuidados médicos) no son atendidas temporalmente o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño».

- Indicadores en el niño:

a) Alimentación: No se le proporciona la alimentación adecuada. Está hambriento.
b) Vestido: Vestuario inadecuado al tiempo atmosférico. El niño no va bien protegido del frío.
c) Higiene: Constantemente sucio, escasa higiene corporal.
d) Cuidados médicos: Ausencia o retraso importante en la atención médica de los problemas físicos, enfermedades o necesidades. Ausencia de cuidados médicos rutinarios.
e) Supervisión: El niño pasa largos períodos de tiempo sin la supervisión y vigilancia de un adulto. Se producen repetidos accidentes domésticos claramente debidos a la negligencia por parte de los padres/ cuidadores del niño.
f) Condiciones higiénicas y de seguridad del hogar que son peligrosas para la salud y seguridad del niño.
g) Área educativa: Inasistencia injustificada y repetida a la escuela

Para definir la existencia de negligencia física, debe presentarse uno o varios de los indicadores de manera reiterada y/o continua.

D) Negligencia psíquica (emocional):

«Falta persistente de respuesta a las señales, expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciadas por el niño y falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de una figura adulta estable».

- Tipos de conducta que comprende:

a) Ignorar: Se refiere a aquellas situaciones en las que hay una ausencia total de disponibilidad de los padres hacia el niño, o cuando éstos se muestran inaccesibles e incapaces de responder a cualquier conducta del niño:

- De cero a dos años: No provisión de respuesta a las conductas sociales espontáneas del niño.
- De dos a cuatro años: Frialdad y falta de afecto en el tratamiento del padre/ madre al niño; no participación e las actividades diarias del niño
- Edad escolar: Fracaso en proteger al niño de las amenazas externas o en intervenir a favor de éste aun sabiendo que necesita ayuda.
- Adolescencia: Renuncia por parte de los padres al rol parental y ausencia total de interés por el joven.

b) Rechazo de atención psicológica: Rechazo de los padres/ tutores a iniciar un tratamiento de algún problema emocional o conductual del niño, existiendo acceso a un recurso de tratamiento que ha sido recomendado por profesionales competentes.
c) Retraso en la atención psicológica: Los padres/tutores no proporcionan o buscan ayuda psicológica para resolver una alteración emocional o conductual del niño ante una circunstancia extrema en la que es evidente la necesidad de ayuda profesional (por ejemplo, depresión severa, intento de suicidio, etc.).
Para poder definir la existencia de negligencia psíquica debe de presentarse al menos una de las situaciones anteriores de manera reiterada y/ o continua, y su presencia ha de ser claramente perceptible.

E) Abuso sexual:

«Cualquier clase de contacto sexual con un menor de edad, o su utilización directa como objeto de estimulación sexual, cuando no haya alcanzado la edad y la madurez para consentirlo o, si alcanzadas ambas, se aprovecha una posición de superioridad, ascendencia, poder o autoridad, o se utiliza el engaño para obtener su consentimiento, así como, en todo caso, siempre sobre él se use la violencia o la amenaza con aquellos propósitos».

- Tipos de conducta que comprende:

a) Agresiones sexuales: Son las relaciones o contactos sexuales de todo tipo en las que se utiliza la violencia o la intimidación sobre el menor de edad.

La forma objetivamente más grave de este grupo de conductas es la violación, que supone la penetración o, en su caso, la introducción de objetos, por la vía vaginal, bucal o anal.

b) Agresiones sexuales en sentido estricto: Son las relaciones o contactos sexuales de todo tipo sobre menores de edad que no han alcanzado la edad y madurez para poder consentirlos con conocimiento y libertad.

También comprenden los casos en los que, para obtener ese consentimiento, se emplea el engaño o se aprovecha la posición de superioridad (física o de otro tipo), de ascendencia, de poder o de autoridad que se tiene sobre el menor de edad.

c) Otros abusos sexuales: Se incluyen aquí otras conductas en las que no hay contacto físico pero sí una utilización directa del menor de edad con una finalidad sexual. Tal es el caso del exhibicionismo o de la distribución o exhibición de material pornográfico entre menores de edad.

Los tres tipos de conducta adquieren una especial gravedad cuando en ellas intervienen, ya sea como autores, ya consintiéndolas o facilitándolas, los padres, tutores o cualquier otra persona encargada del cuidado del menor de edad.

F) Explotación sexual:

La utilización del niño por sus padres o tutores, o por terceras personas cuando ellos lo sepan y no lo impidan, en la prostitución o en la realización de material o espectáculos de pornografía con el fin de obtener un beneficio, sea económico o de otra índole.

G) Explotación laboral:

«Los padres/ tutores asignan al niño con carácter obligatorio la realización continuada de trabajos (domésticos o no)» que:

- Excedan los límites de lo habitual.
- Deberían ser realizados por adultos.
- Interfieren de manera clara en las actividades y necesidades sociales y/ o escolares del niño.
- Son asignados al niño con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico o similar para los padres o la estructura familiar.

H) Inducción a la delincuencia:

«Los padres facilitan y refuerzan pautas de conducta antisocial o desviadas (especialmente en el área de la agresividad, sexualidad y drogas) que impiden el normal desarrollo e integración social del niño. También incluye situaciones en las que los padres utilizan al niño para la realización de acciones delictivas (por ejemplo, transporte de drogas, hurtos, ...)».

I) Modelo de vida en el hogar inadecuado para el niño:

«El hogar en el que vive el niño constituye un modelo de vida inadecuado para su normal desarrollo por contener pautas asociales o autodestructivas».

- Tipos de conducta que comprende:

a) Conductas delictivas, particularmente las que causan daño a los demás, el tráfico de drogas.
b) Consumo de tóxicos.
c) Comportamientos autodestructivos.

Para poder definir la existencia de un modelo de vida inadecuado para el niño: debe presentarse al menos una de las situaciones anteriores de manera reiterada y/ o continua; su presencia ha de ser claramente perceptible; el modelo inadecuado debe ser claramente perceptible por el niño en su interacción cotidiana; el niño debe reunir condiciones suficientes de vulnerabilidad al modelo, como capacidad cognitiva suficiente y razonamiento moral en desarrollo.

J) Imposibilidad de cumplimiento de las obligaciones parentales:

«Los niños no pueden recibir los cuidados y atención necesarias por parte de sus padres/ tutores, y resulta totalmente imposible, temporal o definitivamente, que se modifique la situación que lo provoca».

La incapacitación puede derivar de las siguientes circunstancias de los padres/ tutores:

- Fallecimiento (orfandad del niño).
- Encarcelamiento.
- Enfermedad incapacitante (física o mental).

K) Abandono:

«Delegación total de los padres/ tutores del cuidado del niño en otras personas, con desaparición física y desentendimiento completo de la compañía y cuidado del niño».

L) Renuncia:

«Negativa explícita a reconocer la paternidad/ maternidad del niño, o negativa a poseer/ mantener cualquier derecho legal sobre éste».

Frecuentemente las conductas del maltrato y/o abandono emocional acompañan a las restantes tipologías de malos tratos.

Las diferentes investigaciones indican que, excepto en los casos de gravedad extrema, los efectos realmente negativos a largo plazo para el niño/ a no derivan fundamentalmente de las acciones de agresión física (sea por acción u omisión), sino de la agresión emocional que se produce simultáneamente al maltrato o abandono físico.
 

CÓMO ES EL MALTRATADOR:

Suelen ser hombres que han sido educados en la creencia de que el hombre es un ser superior. El agresor suele ser una persona con valores tradicionales, conservadora y con creencias culturales que le capacitan para el ejercicio de la violencia.

También alguien que ha podido ser testigo o haber sufrido conductas violentas en la infancia. Además, son frecuentemente hombres impulsivos, que no aceptan bien las críticas. Son personas que frecuentemente se sienten inseguros en su vida social, sus trabajos... Poca capacidad para tolerar frustraciones o situaciones de estrés. Gran parte de los actos violentos se inician por la percepción errónea de una infidelidad o de que alguien le quita el afecto de su mujer (celos). Teme que su mujer le abandone y la atemoriza. Mantiene una relación de dependencia con la víctima necesitando validar su ego a través de su esposa. Perciben que su autoestima y su poder se encuentran permanentemente amenazados y, ante la sospecha de la pérdida de control, intentan retomarlo a través de la fuerza. Aísla a su pareja para controlarla. Las relaciones interpersonales fuera del núcleo familiar son excelentes y puede ser una persona reconocida públicamente como buena.

Según los datos extraídos de las denuncias presentadas en las diferentes comunidades autónomas, el agresor es, en más de la mitad de los casos, un hombre de 30-40 años, trabajador no cualificado o parado. La mujer agredida considera el alcoholismo el desencadenante de la agresión en el 45 por ciento de los casos, aunque en la mayoría no hay causas justificadas.

Otra característica del agresor es el aislamiento emocional. Nunca habla de sus sentimientos y es reservado. Tienen dificultades para expresar sus sentimientos por considerarlo signo de debilidad, lo cual lleva a que los conflictos sean resueltos violentamente por no saber hacerlo de otra manera. Se encuentran emocionalmente aislados, ya que no cuentan con quién hablar de sus problemas o de sus sentimientos. Tiene baja autoestima y una imagen negativa de si mismo.


En cuanto al agresor homicida, la muerte de la víctima se produce tras años de abusos y actos violentos continuados. El desenlace fatal es más frecuente cuando la víctima se ha separado o ha decidido hacerlo, o ante una supuesta infidelidad, que en este contexto supone cualquier intento de la mujer de establecer una relación afectiva.

En ocasiones los hombres se someten a una terapia psicológica para corregir la situación. Sin embargo, el éxito en la recuperación es muy bajo «porque no reconocen que su conducta es mala, ni que tengan que cambiar nada. Creen que la mujer es la responsable de la situación, y lo principal para iniciar un tratamiento de este tipo es admitir las responsabilidades».

   

MALOS ENTENDIDOS:

Muchas veces se habla mucho pero se sabe poco:

- Los malos tratos ocurren en todos los grupos sociales. Los maltratadores no son sólo personas de colectivos marginales, ni son todos enfermos, alcohólicos o drogadictos. Lo que ocurre es que cuando vamos descendiendo en la escala social los malos tratos tienen más probabilidad de que se oculten.
- Cualquier mujer puede ser víctima de malos tratos independientemente de su profesión, edad, nivel cultural, clase social...
- El maltratador tratará de culpar a la mujer porque su comportamiento no cree que sea el adecuado.
- La violencia en el hogar es un delito que atenta contra los derechos humanos, contra la libertad, seguridad, dignidad e integridad, por lo que hay que darlo a conocer.

 
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